Volver a lo ancestral: Cuando la comida real pone orden en la salud

Por Dr. Guillermo Rodríguez Navarrete | Doctor en Nutrición Humana, PhD, FACN, CNS, LDN | Creador de @Nutri11 y @Nutri_Academy

MIAMI, FLORIDA – MARZO 2026

¡Familia! Quiero empezar esta columna hablándoles desde un lugar muy sencillo y real: la experiencia diaria con pacientes, las conversaciones honestas con personas que solo quieren sentirse mejor, recuperar energía y dejar de vivir confundidas frente a la comida.

Acaban de aprobarse las Dietary Guidelines for Americans 2025–2030. Representan una modernización frente a décadas de recomendaciones que, lejos de mejorar la salud, contribuyeron a enfermar a gran parte de la población. Hoy, por fin, comienzan a acercarse a un principio que llevo defendiendo desde siempre: la comida real.

Y vale la pena recordarlo desde el inicio: La salud se construye con lo que comemos todos los días, sumado a lo que hacemos todos los días.

Lo que como y lo que hago, marca mi biología, y mi tiempo y calidad de vida, luego ambas cosas deben ser tomadas en serio.

Nuestro cuerpo fue diseñado para comer comida hecha por la naturaleza, no por el ser humano. Así lo hicieron nuestros ancestros durante miles de años: huevos, carnes, pescado, leche y lácteos bien tolerados, grasas naturales y alimentos que vienen de la tierra, no de una fábrica.

Estos alimentos son la base porque aportan lo que el cuerpo realmente necesita: proteínas completas, grasas, vitaminas, minerales y algo que hoy hemos perdido casi por completo: saciedad. Eso que nos hizo comer una vez al día durante miles de años sin morirnos y sin necesitar más. 

Cuando una persona vuelve a comer así, el cuerpo responde. El hambre se regula, el azúcar en sangre se estabiliza, la ansiedad por la comida disminuye y la energía regresa. No porque esté “a dieta”, sino porque está comiendo como su biología espera.

Comer bien no debería ser complicado. En consulta veo personas agotadas de contar calorías, de leer etiquetas interminables y de tener miedo a la comida. Y siempre les digo lo mismo: comer bien no debería ser una lucha constante.

Cuando la base del plato son los huevos, las carnes, la leche y la comida real, el cuerpo se ordena solo porque necesita coherencia biológica, y eso lo da la comida junto a una cosa más: la luz solar. Esa que contiene instrucciones importantes para nuestro metabolismo y que ahora tampoco consumimos por vivir en interiores y por “protegernos” con protector solar cuando salimos al exterior.

El problema de muchas guías alimentarias ha sido la falta de claridad. Durante años se evitó decir lo más simple por miedo, por política o por intereses. Pero la gente necesita dirección honesta y clara.

Curiosamente, volver a lo ancestral no es ir hacia atrás, es ir hacia el futuro. Evolucionar.

Replantear la pirámide alimentaria no es ser radical ni ir contra la ciencia. Es reconocer algo básico: la comida real sostiene, nutre y sana.

No se trata de prohibir nada. Se trata de priorizar. Primero lo esencial. Primero lo que alimenta de verdad. Luego, si cabe, lo demás. Incluso algún capricho.

Cuando volvemos a comer lo que comían nuestros ancestros como prioridad, todo hace sentido.

Un mensaje final, de corazón: No te compliques. Prioriza comida real.

Comer es un acto profundamente humano y biológico, y cuando la nutrición se alinea con nuestra biología, la salud se convierte en una consecuencia natural.

Palabra de Nutri.

@nutrillermo en IG
www.nutri11.com

Anterior
Anterior

El código de la vitalidad: Doctor Bayter

Siguiente
Siguiente

Un viaje del escenario a la ciencia con Selena Rissi